sábado, 3 de mayo de 2014

Conclusiones

Concluding remarks

Las sensaciones cuando acabas un viaje como este pueden ser muy distintas:

- que todo te parezca un cuento de hadas, y aunque con cierta dificultad, vuelvas a la normalidad previa

- la renovación, que vayas a empezar una nueva vida al regresar

- que te cambie la perspectiva de los problemas que tenías antes de partir

- que te abra el apetito para la próxima aventura

Estas sensaciones, y algunas más empezaban a juntarse en la sección de bicicletas del Aeropuerto de Santiago. Ese último día para mí, penúltimo para Chris que se quedaba una noche más en El Ultimo Sello, él me acompañó pedaleando los 11 Kms. que separan la ciudad de Santiago de su aeropuerto, voluntarioso y diestro en el tema de embalajes para el avión.

Nos sorprende ver este apartado entre los mostradores de facturación, pero no tanto si tenemos en consideración que hay tantos peregrinos que van y vienen en bici también. Disponen incluso de las herramientas necesarias para desmontar pedales, etc. y un cuadro orientativo de las dimensiones que debe tener la bici como equipaje especial. Para el que no tenga previsto el embalaje, cabe decir, que hay un servicio de paquetería que por el módico precio de 17€ vende cajas para bicicletas allí mismo.

Yo había comprado un plástico de ferretería, con el que fue suficiente para Ryan-Air. Mi bici terminó empaquetada en plástico... casi parecía un cadáver. A la de Chris, le tocaría al día siguiente.





Es difícil darse cuenta, mientras estás dentro de él, pero la inspiración se termina también con el final del cuento de hadas... Así lo prueba, lo difícil que ha sido escribir este post, ya cuando estás en casa, desde el sitio donde tienes asignadas tareas bien distintas.

Pero si pones una sonrisa en tu cara, las cosas buenas sucederán.... todo irá bien! -"it will be fine!". Aparecerán las hadas y la aventura empezará o continuará. Y como dice el pedrolo, lo importante es el amor que pongas en tu andadura, donde quiera que camines o pedalees.

Muchas gracias a todos por el seguimiento!

sábado, 26 de abril de 2014

El último sello

The Last Stamp

El último día de ruta empezaba húmedo. Desde Oseira nos dirigimos a Lalín y Silleda. Nos hubiera gustado ir más sobrados de tiempo, pero las exigencias del guión marcaban 85 Kms. y por desgracia, no nos podíamos permitir recrearnos mucho. La niebla de la mañana no no nos deja ver lo largas que son las subidas. Por contra, las bajadas se hacen peligrosas ya que hay que exprimir las manetas de freno para conseguir alguna reacción por el desgaste de la arena y la lluvia del día anterior.



En el trayecto encontramos varias Pulperías, y no pudimos resistir caer en los brazos del "octopus". A pesar de ser muy inglés, a Chris le encanta probar cosas nuevas y aceptó el pulpo de buena gana.

Veíamos a algunos caminantes que llevaban pasos alegres, se nota que ya estamos cerca. Conforme disminuía la distancia que nos separaba hasta Santiago, compartimos ese sentimiento de no querer llegar nunca. Ello significa el final del viaje, final de las vacaciones y al mismo tiempo conseguir un objetivo, unos 1000 Kms. pedaleando por la Vía de La Plata.



Y así, sin querer, las flechas amarillas y las indicaciones nos llevaron a la entrada de la ciudad. Es sábado por la tarde, las calles llenas de gente, peregrinos, tapeo, montones de souvenires con la concha y toda la parafernalia turística. Al final, la esperada Catedral y peregrinos que llegan de todas partes.




Nos fuimos a poner el último sello en la Credencial de Peregrino. Esta es una especie de Pasaporte  que se va sellando por los lugares de paso. Contiene tus datos personales, el lugar de comienzo (en nuestro caso, Sevilla), el modo en que vas haciendo el peregrinaje (a pie, en bici o a caballo) y te da derecho a pernoctar en los albergues del Camino. Se adquiere por un módico precio en lugares autorizados por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago. El que llega a Santiago de Compostela, puede con ella solicitar la Compostelana, certificado de haber hecho al menos 100 Kms. de cualquiera de los Caminos.




En la Plaza del Obradoiro se alinean las estrellas y, entre tanta gente, encontramos a una pareja de holandeses muy veteranos con los que coincidimos hace 2 días en un café. Nos reconocen primero y nos cuentan que hicieron el Camino, ésta por tercera vez, pero ahora desde Puebla de Sanabria, medio en bici, medio en tren. Y que ésta será seguramente la última que lo hagan. Nos alegra mucho encontrarles allí.



Con mucha emoción, después de la cola en la Oficina del Peregrino y Compostelana en mano, nos dirigimos a nuestro último albergue,  El Último Sello, The Last Stamp.