UNESCO Cultural Heritage
Cuando llegamos a Mérida eran las 18h y todas las plazas del Albergue al lado del río Guadiana, estaban ocupadas, sólo 18 camas. Fuimos a un hostal normal y corriente del centro. Parece que este Camino de Santiago no es tan desconocido como pensábamos. Muchos caminantes y ciclistas saben que la mejor época para hacerlo es en primavera, y todas las etapas están muy transitadas. Peregrinos españoles también, pero especialmente muchos extranjeros, alemanes los que más.
No podía pasar por aquí sin llamar a mi amigo Pepe, un excompañero de trabajo de la empresa de Granada que felizmente encontró trabajo en la Extrema y Dura Mérida. Hicimos un poco de tiempo paseando, la ciudad estaba muy animada. Quedamos con él en la Plza. de España. Estaba hecho un pincel mi amigo Pepe, a sus 62 años, fumando cigarritos-puros y con sus pantalones de pitillo. Conocimos también a un buen amigo suyo, Eduardo. Nos enseñaron los mejores sitios donde tapear en Mérida, el Arco de Trajano. Nada mejor que la gente que vive en un sitio para enseñarte con pasión las atracciones más interesantes.
Aprovechamos la mañana siguiente en Mérida, una de las ciudades más monumentales que pasamos en el itinerario. Se puede respirar la historia, que desde la Emérita Augusta romana se ha escrito en estas paredes. Anfiteatro, Circo Romano, Alcazaba árabe...y el río Guadiana que los árabes re-nombraron a los romanos, el "Río Río".
La siguiente estación fue un punto emblemático del Camino: Alcuéscar. Una casa de la Beneficencia dónde los monjes han donado un espacio del monasterio a la Asociación de los Amigos del Camino, que gestiona el albergue con voluntarios. Allí Ángel y Pascual nos ofrecieron una cena peregrina en un comedor común, donde un grupo de franceses nos deleitó con la canción de Ultreia, a modo de bendición de la mesa.
Después de esta etapa corta, llegamos a Cáceres otra Ciudad Patrimonio de las grandes que tenemos en España. Ahí decidimos liberarnos de las bicis por un rato. Así fue como encontramos un restaurante muy interesante en la azotea del párking público del centro de la ciudad: La Parrilla de Galarza. El jefe nos guardó las bicis muy amablemente y nos fuimos a pasear ligeros de equipaje. Era Jueves Santo, así que nos encontramos varias procesiones...y muchos turistas.
Final de la etapa, después de degustar unos huevos rotos en el Galarza en la que se puede llamar la Catedral del Queso de la Torta del Cásar. El albergue del Cásar de Cáceres nos esperaba. Y por la noche la Procesión de los Hombres.
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