lunes, 21 de abril de 2014

Dos grandes capitales

Two big cities

Los ciclistas somos casi siempre los últimos en salir de los albergues. Saliendo de Morille, nos dimos cuenta que José Miguel, un peregrino se había dejado su bastón en el albergue. Intentando llevárselo de alguna en la bici, llegaba él después de haber hecho 2 Kms. sin darse cuenta. "Vaya despiste llevo!", nos dijo.

La etapa iba a ser corta, unos 20 Kms. hasta Salamanca y luego visitarla. Llegar a Salamanca fue fácil, por el sendero de tierra, abriendo y cerrando puertas de pastos vacunos y ya en la ciudad, cruzamos el río Tormes. El albergue charro, situado al lado de los Jardines de Calixto y Melibea, y el pozo con los candados del amor. La literatura es una de los mejores indicadores de la cultura de esta bien-hablada ciudad. La Celestina y el Lazarillo de Tormes sus representantes.





Salamanca, otra ciudad Patrimonio de la Unesco, siempre es una buena visita. Sus dos catedrales, la Universidad, la Casa de las Conchas, la Plaza Mayor...y en Domingo de Resurrección encontramos la Procesión del Encuentro, con la Rúa Mayor abarrotada. El color anaranjado que destilan las rocas de sus edificios es muy peculiar.





Vimos el astronauta en la fachada restaurada de la Catedral Moderna, la rana en el cráneo de la fachada de la Universidad. Hasta las gasolineras en la ciudad guardan el estilo decorativo de la Edad Media.



Después del descanso, fue fácil seguir el trayecto a otra gran ciudad. Pasando por Calzada de Valdunciel, el Castillo del Buen Amor y El Cubo del Vino llegamos a Zamora, atravesada por el Duero. Era mediodía,  así que hicimos los honores a la mesa. Qué rico sabe todo cuando se come con ganas! Nos permitimos una siesta y luego...Cual fue nuestra sorpresa al ver que José Miguel había llegado hasta allí también. Se había andado 50 kms a pie, le dimos nuestra felicitación...el pobre estaba exhausto.




Zamora tiene un centro histórico impresionante. Son unas cuantas las iglesias románicas en el centro, tantas que no sabes cuál es la Catedral. Hay también varios edificios modernistas y el centro antiguo se diferencia del comercial pero está unido por sus calles peatonales. La Semana Santa tiene aquí su importancia, hay baños para nazarenos niños y nazarenas niñas. Lástima que lleguemos tarde para los desfiles, como los llama Chris ("the parades"). En fin, una ciudad muy coqueta. Por cierto, con carril bici a su entrada.





3 comentarios:

  1. Madre mía como os coméis vosotros las capitales de provincia. Si yo pasaría meses en cada una de ellas, sobre todo en la de los jardines esos que citas...en fin, me tendré que conformar con tus relatos de peregrina y buscar un hueco para Fernando de Rojas ;-) Ea, ir sacando el chubasquero que las tierras del norte no perdonan....y parece que os estáis acercando...peligrosamente. Animoooo!!!!

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  2. ¿hay algún rincón en España carente de encanto?...jo, y que bien se come...!!! tapitas, jamones, marisco....traernos un poco de cada para degustar en el club de los viernes...nos toca contigo el 2 de mayo.

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  3. Hola Fini, me he incorporado tarde al blog pero amenazo con seguirte de cerca en tu nueva aventura. Yo de mayor quiero ser como tú. Besicos

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